Como es nuestra costumbre, los Domingos compramos el almuerzo para llevar o comemos fuera. Y esta vez, fuimos a comprarlo cerca de nuestra casa.
Sentamos el bebé en el cochecito y mi esposa y yo caminamos hasta el local. Fue estupendo disfrutar del sol, saludar a los vecinos y conversar, en el trayecto.
De regreso, con los paquetes, unas veces por la calle, otras por la acera, no dejábamos de conversar. Casi pasamos, dejando desapercibido, un pequeño extraño.
Estaba apoyado en una pared y nadie era capaz de observarlo. Era una enorme pared, solo para él. Las personas pasaban a su lado y él solo se movía unos milímetros. No se sentía cómodo con la gente cerca, pero esa gente no le producía temor.
¿Qué pensaba? Aunque muchos creen que él no piensa.
A mí, me pasaba por la mente: "¿Está lejos de su casa? ¿Está descansando, para seguir la búsqueda de un nuevo hogar?"
¡Fue un gusto conocerlo! Mi esposa nunca había conocido a alguien así y él nos permitió tomarle unas fotografías, para que mi hijo mayor lo conociera.
Cuando estábamos a su lado, otra familia se acercó y les parecía raro que tomáramos fotografías a una pared. Al verlo, lo primero que sintieron fue miedo, porque nunca habían visto a nadie con ese porte. Pero fue poco el tiempo, para que su miedo se convirtiera en asombro. Lograron ver que era distinto, pero muy tranquilo. No era una amenaza (como se nos ha enseñado erróneamente, desde niños).
Ya era suficiente el descanso y eran muchas las personas a su alrededor: ¡Voló! Y como si se despidiera, se acercó a cada uno de nosotros. Luego se elevó y se marchó.


Carlos a mi me provocan escalofríos estos animalitos de la creación, prefiero ignorarlos, al igual que me petrifico con una cucaracha voladora, porque no se que hacer, porque las desgraciadas vuelan muy rápido, cosa diferente que si están patas al piso, el placer que me da ponerles la plancheta es indescriptible.
ResponderBorrarJajajajajaja!!! Todos tenemos miedo a algo!!! Yo disfruto de estos animalitos y los observo detenidamente!!!
Borrar